Old-world lavash, new-world bodega. Hecho a mano en Lloret de Mar por un armenio y una catalana que se conocieron en la cola del mercado. Tres mil años de pan plano, cero pretensiones.

Tres formatos. Misma masa. Recién hechos cada mañana entre las 5 y las 9.



Seis recetas que solo tienen sentido en nuestra bodega. Nuestros clientes las piden por su número. Tú también puedes.
Cordero, salsa de yogur con ajo, cebolla encurtida, pimientos del piquillo.
Pollo tikka, salsa verde, cilantro, cebolla morada. La confusión más rica.
Ternera marinada 24h en granada y romero. Brasa lenta. Lavash caliente.
Aceitunas, queso halloumi, tomate seco. Lavash crujiente como guarnición.
Falafel casero, salsa brava, alioli. Crujiente fuera, suave dentro.
Lavash dulce, miel de romero, queso fresco, nueces. Postre de domingo.
Aram llegó de Gyumri en 2008 con una receta de su abuela y dos palabras de español. Esperanza vendía aceite de oliva en el mercado de Lloret. Se conocieron en la cola del Mercadona, discutieron sobre qué era pan de verdad, y dieciocho meses después abrieron El Lavash.
Hoy hacemos 320 láminas al día, vendemos a 14 bodegas de la Costa Brava, y seguimos peleándonos sobre la masa madre. Es lo que hay.
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